Tribunales

El efecto CSI: qué es y qué muestra realmente la investigación

Según el efecto CSI, las series forenses cambian lo que el jurado espera de la prueba. Las encuestas muestran altas expectativas, pero los estudios de veredictos reales no hallan las absoluciones que temían los fiscales.

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Tabla de las seis afirmaciones llamadas efecto CSI: efecto fuerte del fiscal, efecto débil del fiscal, efecto del acusado, efecto del productor, efecto del educador y efecto del jefe de policía, quién formula cada una y qué dice
En esta página
  1. ¿Qué es el efecto CSI?
  2. Seis afirmaciones distintas llamadas «efecto CSI»
  3. ¿Es real el efecto CSI? Lo que muestra la investigación
  4. El «efecto tecnológico» («tech effect»): una explicación mejor
  5. Qué hacen al respecto los tribunales y los investigadores
  6. Dónde encaja la documentación 3D
  7. Preguntas frecuentes

Claves

  • El efecto CSI es la afirmación de que las series policiacas como CSI elevan las expectativas sobre las pruebas forenses, de modo que los jurados absuelven cuando faltan o confían demasiado en ellas cuando las hay.
  • En una encuesta a 1027 candidatos a jurado de Míchigan, el 46 % esperaba pruebas científicas en todo caso penal, pero esa expectativa rara vez cambiaba el sentido del voto que decían que darían.
  • Las tasas de absolución no aumentaron tras el estreno de CSI en los tribunales federales de EE. UU. ni en cuatro estados grandes; en Canadá venían aumentando desde mucho antes de la serie, y los estudios realizados en Canadá y Australia no hallaron ningún efecto perjudicial.
  • Lo que sí cambió fue la práctica: los fiscales explican la falta de pruebas y preguntan a los jurados por la televisión, y los investigadores sufren presión para recoger indicios, sean o no pertinentes.

Pocos programas de televisión han cargado con tantas culpas como CSI: Crime Scene Investigation (conocida en España como CSI: Las Vegas). Desde mediados de la década de 2000, fiscales, jueces y periodistas han afirmado que cambió la forma en que los jurados tratan las pruebas forenses. La afirmación pasó a conocerse como efecto CSI, y se ha puesto a prueba más que la mayoría de las afirmaciones sobre la televisión.

Esta guía explica qué es el efecto CSI, las seis afirmaciones distintas que se esconden tras el nombre, qué halló la investigación y qué significa para quienes recogen y presentan pruebas forenses.

¿Qué es el efecto CSI?

El efecto CSI es la afirmación de que las series policiacas de televisión, sobre todo CSI: Crime Scene Investigation, han cambiado la forma en que la gente juzga las pruebas forenses reales: los jurados las esperan en todos los casos y absuelven si faltan, o les atribuyen más certeza de la que tienen. La misma etiqueta se usa para efectos sobre víctimas, investigadores, estudiantes y delincuentes.

De dónde viene el nombre

CSI: Crime Scene Investigation se estrenó en 2000, y le siguieron CSI: Miami en 2002 y CSI: NY en 2004. Una noche de 2006, según cifras de Nielsen citadas por el juez Donald Shelton, 30 millones de personas vieron CSI, y cinco de los diez programas más vistos de esa semana trataban sobre pruebas científicas en causas penales (Shelton, NIJ Journal, 2008). Cuando abogados, jueces y periodistas empezaron a culpar a las series de las absoluciones, los medios bautizaron la queja como efecto CSI.

En 2002, CSI ya era el programa más visto de Estados Unidos. El término parece haber entrado en el uso popular a finales de ese año, en un artículo de la revista Time sobre la creciente expectativa del público de que los laboratorios policiales pueden hacer todo lo que hacen los de la televisión, y que ya planteaba la preocupación por los candidatos a jurado. Apareció con más frecuencia en 2004, y en 2005 la cobertura mediática se disparó.

¿Qué idea equivocada transmiten series como CSI?

Que la ciencia forense es rápida, segura y está siempre disponible. En pantalla, casi todas las escenas aportan ADN o huellas dactilares, los resultados llegan en horas y los peritos anuncian una coincidencia categórica. En los casos reales, el ADN y las huellas dactilares a menudo faltan o no son aprovechables, el análisis puede tardar semanas o meses, y los peritos suelen emplear un lenguaje menos categórico, porque la certeza absoluta rara vez es posible. La serie también fusiona funciones: sus investigadores de la escena del crimen interrogan a sospechosos y practican detenciones, algo que en los organismos reales corresponde a los detectives y a los agentes uniformados.

Seis afirmaciones distintas llamadas «efecto CSI»

La expresión se usa con poco rigor. Al revisar la cobertura mediática, los criminólogos Simon Cole y Rachel Dioso-Villa encontraron bajo ella seis afirmaciones distintas, cada una con el nombre de quienes suelen formularla (Cole y Dioso-Villa, 2009):

  • Efecto fuerte del fiscal: los jurados esperan más pruebas forenses y absuelven cuando faltan.
  • Efecto débil del fiscal: son los fiscales, y no los jurados, quienes cambian su conducta, al preguntar a los jurados qué ven en televisión, explicar por qué faltan pruebas y solicitar análisis que la ley no exige.
  • Efecto del acusado: la imagen heroica de los científicos forenses hace que los jurados confíen demasiado en los peritos forenses de la fiscalía.
  • Efecto del productor: los creadores de la serie afirman que enseña ciencia real a los espectadores.
  • Efecto del educador: las series atraen a estudiantes hacia los estudios de ciencia forense.
  • Efecto del jefe de policía: los delincuentes aprenden de las series a no dejar indicios, por ejemplo usando guantes o lejía.

¿De qué se quejan los fiscales respecto a las series tipo CSI?

De que los jurados esperan ahora pruebas forenses en todos los casos y absuelven sin ellas. En 2005, la Fiscalía del Condado de Maricopa (Maricopa County Attorney's Office), en Arizona, encuestó a 102 fiscales con experiencia en juicios con jurado; el 38 % refirió al menos una absolución o un jurado incapaz de alcanzar un veredicto que atribuía a la falta de pruebas forenses. Sin embargo, la encuesta no registró cambios en los veredictos ni en las tasas de absolución del condado. Lo que había cambiado era la forma en que los fiscales preparaban los juicios.

¿De qué se quejan los abogados de la defensa?

La contraria: que las series que ensalzan a los científicos forenses hacen que los jurados confíen demasiado en los peritos forenses de la fiscalía. Cole y Dioso-Villa señalan que muchos estudiosos del derecho consideran este efecto del acusado tan plausible como la versión de los fiscales, aunque los medios lo mencionen con menos frecuencia.

Ejemplos del efecto CSI

Los ejemplos que suelen citarse proceden de los tribunales, de las fiscalías y de fuera de ellos:

  • Un miembro del jurado que se quejó de que la fiscalía no había hecho un trabajo minucioso porque «ni siquiera espolvorearon el césped en busca de huellas dactilares», según recordaba el juez Donald Shelton.
  • Un fiscal de distrito citado por Shelton: «Los jurados esperan ahora que tengamos una prueba de ADN para casi todos los casos».
  • Fiscales que, en sus alegatos finales, llamaban «expectativa televisiva» al estándar de prueba más exigente que sentían que se les imponía.
  • El fiscal jefe electo del condado de Maricopa (Maricopa County Attorney), que pidió a CBS añadir un aviso de que el programa es ficción, y el FBI, que produjo un vídeo sobre el efecto.
  • Una encuesta de Monica Robbers a unos 290 fiscales, abogados de la defensa y jueces de primera instancia de todo Estados Unidos: el 79 % refirió un caso concreto en el que creía que habían influido los programas forenses, y el 28 % de esas respuestas mencionaba un mayor recurso a testigos que explican la ausencia de pruebas.
  • Fuera de los tribunales: delincuentes que, según se dice, usan guantes o vierten lejía en la escena tras haberlo visto en televisión, y estudiantes que eligen carreras de ciencia forense.

Cada uno de estos ejemplos muestra lo que la gente cree o cómo cambió su propio trabajo. Ninguno, por sí solo, demuestra que la televisión cambiara un veredicto.

¿Es real el efecto CSI? Lo que muestra la investigación

La respuesta corta: las expectativas son reales; las absoluciones adicionales, no. Cuatro líneas de evidencia apuntan en la misma dirección.

Por qué el efecto CSI es controvertido

Gran parte de los datos aportados a favor del efecto miden a los abogados, no a los jurados. Las encuestas a fiscales, abogados de la defensa y jueces muestran lo que creen y cómo cambiaron su propia práctica; dicen poco sobre cómo deciden los jurados. El estudio de Maricopa afirmaba «una influencia significativa de CSI» en los jurados, pero admitía que los veredictos no habían cambiado de forma apreciable. Además, cualquier efecto real debe separarse de los avances de la ciencia forense que las series retratan (Cole y Dioso-Villa, 2009).

Los jurados sí esperan muchas pruebas forenses

En 2006, el juez Donald Shelton y los criminólogos Young Kim y Gregg Barak encuestaron a 1027 personas convocadas para formar parte de un jurado en Ann Arbor (Míchigan), antes de cualquier selección del jurado. El 46 % esperaba algún tipo de prueba científica en todo caso penal; el 36 %, huellas dactilares; el 32 %, pruebas balísticas, y el 22 %, ADN. Las expectativas aumentaban según el tipo de caso: el 73 % esperaba ADN en un caso de violación y el 71 %, huellas dactilares en un caso de robo con allanamiento, de modo que los encuestados ajustaban las pruebas al delito en lugar de exigirlo todo en todas partes.

Gráfico de barras de lo que esperaban 1027 candidatos a jurado: 46 % pruebas científicas en todos los casos, 36 % huellas dactilares, 32 % balística, 22 % ADN; 73 % ADN en un caso de violación, 71 % huellas dactilares en un robo con allanamiento
Porcentaje de los 1027 candidatos a jurado de Ann Arbor (Míchigan) que esperaban de la fiscalía cada tipo de prueba forense (encuesta de Shelton, Kim y Barak, 2006).

Los espectadores de CSI esperaban, más que quienes no la veían, las pruebas que probablemente eran pertinentes para un delito, y menos las que no lo eran, así que los autores sugieren que quizá fueran simplemente jurados mejor informados.

Pero las expectativas rara vez deciden los veredictos

Lo que importa es si los jurados absuelven cuando esas expectativas no se cumplen. El equipo de Shelton planteó 13 supuestos a los encuestados. Cuando declaraban la víctima u otros testigos, eran más propensos a condenar que a absolver incluso sin pruebas científicas, salvo en los casos de violación; cuando la fiscalía se apoyaba en pruebas circunstanciales, decían que antes querrían alguna prueba científica. Entre espectadores y no espectadores de CSI, solo 4 de los 13 supuestos mostraron diferencias, y estas no eran coherentes.

Las tasas de absolución no aumentaron

Si los jurados absolvieran por culpa de CSI, las tasas de absolución deberían haber aumentado después de 2000. Cole y Dioso-Villa no encontraron ningún aumento apreciable en los tribunales federales de EE. UU. Charles Loeffler no lo encontró en cuatro estados grandes, y Benoît Dupont no halló en Canadá ningún aumento atribuible a CSI.

Los espectadores pueden ser más críticos, no más confiados

En un estudio de juicio simulado de N. J. Schweitzer y Michael Saks, 48 estudiantes leyeron la transcripción de un juicio. Quienes veían CSI fueron más críticos con las pruebas forenses, no más confiados, lo que los autores interpretan como señal de unas expectativas mayores respecto a la ciencia forense.

Fuera de Estados Unidos

La mayor parte de la investigación procede de países que juzgan los delitos graves ante un jurado; donde los jueces deciden solos, la cuestión no se plantea de la misma forma. En una encuesta canadiense a 605 estudiantes universitarios aptos para formar parte de un jurado, los hábitos televisivos sí influían en cómo se valoraban algunas pruebas forenses. Pero ni esa encuesta ni un estudio con jurados reales tras juicios celebrados en Australia hallaron un efecto CSI perjudicial, y los jurados australianos valoraron las pruebas forenses de forma equilibrada y reflexiva (Holmgren y Fordham, 2011).

El «efecto tecnológico» («tech effect»): una explicación mejor

El equipo de Shelton concluyó que un «efecto tecnológico» más amplio explica lo que observaron. La informática, internet y los medios de comunicación han llevado la ciencia a la vida cotidiana, de modo que los jurados llegan con una idea general de lo que la ciencia puede hacer y esperan que los investigadores la hayan utilizado. Según esta visión, cualquier cambio en los jurados procede de los avances reales de la ciencia forense, que las series retratan, y no de las series en sí.

La presión va más allá de la tribuna del jurado. Una revisión sistemática de 2022 de cinco estudios, publicada en una revista de odontología forense, informó de presión sobre los investigadores para recoger ADN en las escenas del crimen, fuera o no pertinente para el caso, y de un interés público creciente por la ciencia forense (J Forensic Odontostomatol, 2022).

Qué hacen al respecto los tribunales y los investigadores

Shelton describió dos respuestas posibles, y los fiscales han introducido sus propios cambios.

  • Obtener las pruebas que buscan los jurados: dotar a la policía y a otros organismos de investigación de tecnología forense actualizada, y dar a los laboratorios forenses capacidad para reducir el trabajo acumulado.
  • Explicar las pruebas que faltan: cuando las pruebas científicas no son pertinentes, los fiscales necesitan formas más convincentes de decirlo. Algunos llaman a declarar a un técnico forense para que confirme que se espolvoreó la escena en busca de huellas dactilares y no se encontró ninguna.
  • Preguntar por las expectativas en la selección del jurado: los fiscales cuentan que interrogan a los candidatos a jurado sobre sus hábitos televisivos.
  • Elegir a los jurados con ese criterio: los fiscales con pocas pruebas forenses pueden recusar sin causa a los espectadores asiduos de CSI, y los abogados de la defensa pueden hacer lo mismo cuando el caso descansa en pruebas forenses. Cole y Dioso-Villa señalan que ninguna de las dos suposiciones es necesariamente correcta.

Dónde encaja la documentación 3D

El efecto CSI es un arma de doble filo para quien presenta pruebas forenses. Los jurados esperan pruebas modernas y visuales, y la defensa comprobará si son tan seguras como parecen. Un escaneo 3D de una escena solo cumple honestamente la primera expectativa si también resiste la segunda.

Todo empieza en la escena: un registro completo hecho antes de liberar la escena permite a un tribunal ver qué había y qué no; las 7 S de la investigación de la escena del crimen fijan el orden.

Un escaneo registra la escena como un modelo medible que puede mostrarse a los jurados y que la otra parte puede medir por sí misma. Necesita lo mismo que cualquier prueba pericial: una precisión declarada del dispositivo utilizado, un flujo de trabajo documentado y un método validado; véanse pruebas 3D en el tribunal y validación del escaneo 3D para casos reales.

Escáner láser de largo alcance Artec Ray II sobre trípode

Se usa para piezas de convicción

Artec Ray II

Un escáner láser sobre trípode que registra una habitación o una escena exterior con una precisión declarada, de modo que la pieza de convicción que se muestra al jurado llega con la cifra por la que preguntará la defensa. Combinado con un escáner de mano para los objetos individuales, mantiene toda la escena en un único modelo medible.

Precisión de punto 3D
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Campo de visión
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Preguntas frecuentes

¿Qué es el efecto CSI, en pocas palabras?

La idea de que ver series policiacas como CSI hace que los jurados esperen pruebas forenses, como el ADN, en todos los casos, y absuelvan cuando faltan. La investigación ha encontrado expectativas altas, pero no las absoluciones adicionales.

¿Es real el efecto CSI?

En parte. Los jurados sí esperan muchas pruebas forenses, pero los estudios sobre veredictos y tasas de absolución en Estados Unidos y Canadá, y sobre jurados reales en Australia, no han encontrado que esas expectativas lleven a más absoluciones. El juez Donald Shelton y sus colegas proponen en su lugar un «efecto tecnológico» más amplio.

¿Hay algún ejemplo del efecto CSI?

Un miembro del jurado que se quejó de que la fiscalía no había espolvoreado el césped en busca de huellas dactilares, según recordaba el juez Donald Shelton, o el 38 % de los fiscales encuestados en el condado de Maricopa (Arizona) que refirieron al menos una absolución o un jurado incapaz de alcanzar un veredicto que atribuían a la falta de pruebas forenses. Ambos son afirmaciones sobre el efecto, no pruebas de que cambiara un veredicto.

¿El efecto CSI es bueno o malo?

Hay argumentos en ambos sentidos. Los críticos dicen que genera expectativas poco realistas y empuja a los investigadores a recoger indicios que quizá no sean pertinentes; otros señalan jurados mejor informados y más estudiantes que eligen la ciencia forense.

¿Hasta qué punto es realista CSI?

No mucho, como retrato del oficio. En pantalla, los resultados llegan en horas, casi siempre se encuentran indicios, una «coincidencia» equivale a certeza y los mismos investigadores interrogan y detienen a los sospechosos. En la realidad, el análisis tarda mucho más, a menudo faltan indicios y esas funciones están separadas.

¿Qué significa CSI?

Crime scene investigation (investigación de la escena del crimen) o crime scene investigator, el investigador de la escena del crimen que la lleva a cabo: el especialista que documenta una escena y recoge sus indicios. CSI: Crime Scene Investigation es la serie de CBS que dio nombre al efecto.

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